lunes, 7 de mayo de 2012

Carnaval de plástico.

 Muchos nos insistieron que Brasil estaba en el Carnaval. Bahia es lo que tienen que hacer, no se lo pueden perder nos decian viejos amigos con el sueño de llegar juntos. Le apuntamos. Llegamos al mas famoso del mundo, Rio de Janeiro. Poco dedo, tan poco que se tranformo en un "vamos en micro y que se vaya a la concha de su madre".




Bajamos directo en el Hotel, el que nos esperaba con habitaciones espaciosas y baños compartidos. Sumado a la atención del Bar 24hs, en el subsuelo transporte a todo el pais. La terminal rodoviaria se transformo en nuestra casa.
Copacabana, Ipanema, Lapa, Tijuca, Leblon, Santa Teresa, Centro.
Historias de encuentro y desencuentro. Los viajes del hombre que se encierra en una cabeza y se manifiesta en niño. Y un cambio radical. Un hermano que sufre a la distancia el poder de la misma, la distancia. Frenar la bomba con el pecho, bajarla a los pies. Amagar el primer apriete y pensar. Volver, y arrancar de vuelta. Momentos dificiles del viaje.































 Llorarle a medio mundo para poder entrar al Sambodromo. Con la entrada en la mano al fin, ya sin ganas, se revende. Transmutación de alegría carnavalesca por panza llena de papas fritas.

Capitulo 1

Mangueo de artesanato por la playa.

Capitulo 2
Venta de cervaza en los blocos.  

Capitulo 3
A la mierda la cerveza.
Resultado: Tranquilidad de paño.















Un travesti que me caga a trompadas. Un borracho que se nos tira ensima toda la noche a Bruno y a mi. Alegria nâo tem fin. Tres argentinas que se hicieron hermanas. Un carnaval que nos cacheteó la geta un poco.

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