lunes, 7 de mayo de 2012

De lluvia, en gotas saladas.

Huele a progreso. La Paulista devuelve a los ojos la misma imagen que una Yankee. Ese emporio de cemento, plástico y vidrio. Olor a carne seca. Pero al contacto con el Paulista orgulloso de si mismo y su vida, respira y sopla las mismas palabras de discriminación ignorante que me expulsaba de mi endom. Esa lucha nuestra de separarnos entre nosotros mismo, hermanos.
En el patio trasero de la ciudad, mentirosa en el primer contacto, mueren todos los días las victimas de la desesperanza. A metros de "crackolandia" mueren otros de hambre y en suplicios religiosos. Plazas llenas, lotadas de pedidos. Profetas roban la atención distrayendo la agresividad que sienten en piel.
Una ciudad gris cemento, y nubes.











"...Huele a shopping tu libertad, la televisión puede mas que la escuela..."



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